Guía

Instalaciones y suministros

El local no viene preparado para ser vivienda: la potencia, la tarifa y las acometidas son de otro uso, y cambiarlas cuesta dinero real.

Un local no viene preparado para ser vivienda en ninguna de sus instalaciones. Tiene potencia eléctrica y tarifa de negocio, casi nunca tiene gas, y su acometida de agua y su saneamiento están pensados para un uso comercial, no doméstico. Todo eso hay que cambiarlo, y ese cambio forma parte del presupuesto de obra, no es un extra que aparece después.

Lo que trae el local y lo que necesita la vivienda

Un local comercial típico tiene potencia eléctrica trifásica, contratada con tarifa de negocio (la 3.0TD, por ejemplo), pensada para maquinaria o climatización comercial. Una vivienda funciona con tarifa doméstica (2.0TD) y, salvo casos de alta demanda, potencia monofásica. Ese desajuste es el primero que aparece al pedir presupuesto de instalador, y el que más gente descubre tarde.

El agua sigue la misma lógica: acometida y contrato de uso no doméstico, con un calibre y una tarifa distintos. Y el gas, en la mayoría de locales, directamente no existe: no hay acometida ni instalación interior que aprovechar.

Electricidad: potencia, tarifa y boletín

Pasar de trifásica de negocio a monofásica doméstica (o a trifásica doméstica, si la vivienda lo justifica) implica una solicitud de cambio de potencia y de tarifa ante la distribuidora, y una instalación interior nueva o adaptada que cumpla el Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión.

Esa instalación la certifica un instalador autorizado con el Certificado de Instalación Eléctrica (CIE), conocido como boletín eléctrico. Es el documento que exige la comercializadora para dar de alta el contrato de suministro a nombre de la vivienda, y el que pide después el ayuntamiento como parte del expediente de licencia de primera ocupación. Sin CIE no hay alta de luz, y sin alta de luz no hay obra que se pueda certificar como terminada.

Cambio de titularidad, no solo de instalación

Además de la instalación, hay que tramitar el cambio de titularidad y de tipo de contrato con la comercializadora. Es un trámite administrativo distinto del boletín: uno certifica que la instalación es correcta, el otro cambia quién y en qué condiciones paga el suministro. Los dos hacen falta, y conviene no dar por resuelto uno pensando que cubre al otro.

Gas: casi nunca está, y llevarlo cuesta

La mayoría de locales no tienen instalación de gas natural. Si el proyecto de vivienda lo incluye, hace falta una acometida nueva desde la red de la distribuidora de gas y una instalación interior propia, con su propio certificado de instalación, equivalente en función al boletín eléctrico pero para gas. Es una de las partidas que más encarece la obra cuando no se contempla desde el primer presupuesto, porque implica obra en zona común del edificio si la acometida no llega ya al portal.

Agua y saneamiento

El agua tiene el mismo problema que la luz: acometida y contrato de uso comercial que hay que cambiar a uso doméstico. Y el saneamiento tiene un problema propio: un local sin baño ni cocina no tiene bajante preparada para ellos, y conectar una vivienda nueva a la red vertical del edificio puede exigir obra en elementos comunes, con el permiso de la comunidad. Ver la guía de comunidad de propietarios para cuándo hace falta ese permiso y cuándo no.

Cuánto cuesta de verdad

Estas instalaciones no son una partida aparte: están dentro del presupuesto de obra de la conversión, que para un local de unos 70 m² se mueve entre 42.000 y 63.000 €, según el desglose de precio. La razón de que ese rango sea alto, comparado con una reforma de vivienda ya habitada, es precisamente esta: un local parte de cero en instalaciones, mientras que una vivienda reformada ya tiene la mayoría resueltas.

Antes de comprar o de encargar el proyecto, conviene comprobar en la propia acometida del edificio si hay ya gas disponible en el portal, qué potencia admite el cuadro general, y en qué estado está el saneamiento. Son las tres preguntas que más varían el presupuesto final, y las tres se pueden responder antes de firmar nada.

¿Hay que cambiar la potencia eléctrica del local?

Casi siempre. Un local suele tener potencia trifásica con tarifa de negocio (3.0TD), y una vivienda funciona con tarifa doméstica (2.0TD) y potencia monofásica. El cambio lo tramita un instalador autorizado junto con la distribuidora.

¿Qué es el boletín eléctrico o CIE?

El Certificado de Instalación Eléctrica, el documento que firma el instalador autorizado y que certifica que la instalación cumple el Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión. Sin él no se puede dar de alta el suministro a nombre del nuevo uso.

¿El local ya tiene gas?

Casi nunca. La mayoría de locales comerciales no tienen instalación de gas natural, y llevarlo hasta la vivienda exige acometida nueva de la distribuidora y una instalación interior con su propio certificado.

¿Hay que tocar el agua y el saneamiento?

Con frecuencia sí. Un local suele tener una acometida y una tarifa de agua distintas a las de vivienda, y su red de saneamiento no siempre está preparada para un baño o una cocina nueva. Conviene revisarlo en el proyecto, no descubrirlo durante la obra.

Última revisión: 2026-09-07.

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